El Palacio de Verano de Pekín

Si alguna vez habéis estado en Pekín, seguro que tenéis el álbum lleno de fotografías con el Palacio de Verano, un suntuoso lugar lleno de jardines, y en donde la paz y la tranquilidad son sus mejores inquilinos.

Palacio Verano Pekín

Nada más llegar a él nos damos cuenta cómo pudo convertirse durante tantos siglos en la residencia de verano de la familia real china. El Palacio de Verano de Pekín se halla a unos quince kilómetros de la ciudad, y fue construido durante la dinastía Jin, entre 1115 y 1234. Rápidamente, los grandes emperadores chinos llegaron hasta aquí para estar lejos de los ojos de la Ciudad Prohibida.

El palacio ocupa un área de 294 hectáreas, incluyendo el Lago Kunming y la Torre de la Longevidad. Pabellones, galerías, jardines y puentes salpican toda la zona del palacio. En la parte superior de la Torre de la Longevidad se halla la Torre del Incienso Budista, con sus 41 metros de altura. Dos veces al mes, la emperatriz Cixi iba a la torre a rezar. La subida a la cima es un poco empinada, sin embargo las vistas desde allí son excepcionales.

Nada más entrar en el palacio, la primera sala que nos encontramos es el Patio de la Benevolencia y la Longevidad. En ella veréis una estatua de bronce de Kirin, una bestia mítica con cabeza de dragón, cola de león, cuernos de ciervo y pezuñas de toro. Según cuenta la leyenda, el Kirin castiga a los malos, y nos protege del fuego.

Frente a esta sala hay una gran estatua de un dragón, que simboliza al emperador, y una estatua de bronce de un ave fénix, representando a la empratriz. A pesar de que era un secreto que la emperatriz Cixi llevaba los asuntos del Estado, es curioso pero, la estatua del ave fénix se halla en el centro de la sala, mientras que la estatua del dragón un poco más atrás.

La siguiente sala que nos encontramos es la Sala de la Felicidad y la Longevidad, construida en 1750, y que se convirtió en la residencia personal de la emperatriz Cixi. Allí se encontraban sus dos dormitorios y su vestidor. Esta sala también contaba con una sala del trono para los más íntimos. Desde aquí se accede al Lago Kunming, donde atracaban los barcos esperando las órdenes de la emperatriz.

Al oeste de este salón se halla la Galería del Largo Corredor, un pasillo de 728 metros de largo, y que serpentea entre los jardines. Paser por este corredor es una fiesta para los ojos, con cuatro pabellones representando cada una de las cuatro estaciones. También hay colgadas muchas pinturas y otras obras de arte, donde nos sumergimos en la historia y la cultura china, mientras disfrutamos del paisaje.

El final de este corredor nos lleva a un barco de mármol, que se conoce como el Barco de la Pureza, construido en 1755.

Para entrar en el Palacio de Verano hay que pagar 50 yuan desde el 1 de noviembre al 31 de marzo, y 60 yuan del 1 de abril al 31 de octubre. Un euro son 9,20 yuanes, por lo que la entrada sale por unos 5,50 euros.

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