Los pueblos más bellos de Europa

El otoño ya se ha instalado entre nosotros, una época perfecta para disfrutar del turismo rural y descubrir el encanto de algunos de los pueblos más bellos de Europa. Y es que nuestro continente ofrece una gran diversidad de paisajes, territorios de una increíble belleza que merece la pena conocer. Paisajes de montaña increíbles, dilatados espacios naturales, junto con restos de las numerosas civilizaciones que han pasado por el viejo continente dotan de una gran riqueza a numerosos rincones.

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De ahí que hemos querido seleccionar algunos de los pueblos más bellos y con más encanto de Europa. Pueblos medievales, un pueblo con «rascacielos», otros que parecen sacados de cuento, en medio de un cráter o rodeados de espacios naturales de una belleza indescriptible. Todos ellos son ejemplos de la historia y diversidad de paisajes que atesora Europa. Más allá de las grandes ciudades, los turistas podemos descubrir auténticos paraísos, pequeñas poblaciones que nos cautivarán.

– San Gimignano, Italia

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También conocida como la ciudad de las Bellas Torres, este pequeño pueblo italiano amurallado se encuentra en las Colinas de la Toscana, muy cerca de Siena y Florencia. De origen medieval, este pueblo llama la atención por sus altísimas torres de piedra gris blanquecina. Aunque llegó a tener 76, actualmente se conservan 14 en buen estado. Construidas en el siglo XIII, se podría decir que son el origen de los rascacielos actuales. En estas construcciones sin ventanas vivían las familias más boyantes de la época, y eran una muestra de su poder, aunque su función principal era la defensa.

Este espectacular pueblo fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Transitar por las calles de este encantador pueblo de 7.000 habitantes es como realizar un viaje en el tiempo hasta la Edad Media. No puedes dejar de recorrer sus muros y admirar sus fachadas de piedra, sus plazas y tiendas tradicionales en las que podremos adquirir todo tipo de productos artesanales.

Monte Saint Michel, Francia

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En medio de la nada, en el estuario del río Couesnon, emerge este enorme coloso que es el Monte Saint Michel. Situado en la Bretaña francesa, es una de las construcciones más peculiares e increíbles que hay en el mundo. El pueblo crece a lo largo, o más bien lo alto, de toda la isla, que dependiendo de la marea, se encuentra inaccesible o permite su visita.

En lo más alto de la colina encontramos la bahía y sobre la ladera se sitúan las encantadoras viviendas que datan de la Edad Media. Todo el pueblo se encuentra rodeado por una gran muralla que se adapta a la peculiar orografía del terreno y que se mantiene en perfecto estado. Construida para proteger a sus habitantes en otras épocas, actualmente se ha convertido en un atractivo más de este maravilloso pueblo.

– Nördlingen, Alemania

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Situada en Baviera, esta pequeña y encantadora localidad alemana, perteneciente al distrito de Danubio-Ries, tiene la peculiaridad de estar situada en medio de un cráter de casi 25 kilómetros de diámetro, originado por la caída de un meteorito hace 15 millones de años.

Además de la bellezas de sus calles, plazas y casas de los siglos XIV al XVI, esta Ciudad Imperial cuenta con una muralla circular que rodea todo el pueblo. Desde ella se puede acceder a través de cinco puertas de entrada. Asimismo, cuenta con 11 torres defensivas que se han manteniendo en un buen estado de conservación y una Vieja Bastilla.

– Hallstatt, Austria

Hallstat

Situado en el distrito montañoso de Salzkammergut, también conocido como la “región de los lagos”, se encuentra este idílico y precioso pueblo que puede presumir por estará rodeado de uno de los entornos naturales más bellos del mundo. Sus pequeñas y acogedoras viviendas han respetado este medio tan privilegiado y la tranquilidad del lugar. Declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 1997, es uno de los pueblos de montaña junto a un lago más bonitos que hay en el planeta. Este encantador pueblo se asoma a la orilla del lago Hallstätter See y se encuentra rodeado por montañas gigantescas y verdes bosques. Una estampa que parece sacada de un cuento de hadas.

– Castellfollit de la Roca, España

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En la provincia catalana de Girona se encuentra situado un pueblo de lo más peculiar, no sólo por encontrarse amurallado de forma natural por el propio entorno, sino porque está localizado al borde de un precipicio de basalto. La peculiaridad propia del lugar impide que las casas tengan mucho espacio, además de ser un municipio muy pequeño, aunque ciertamente espectacular.

– Albarracín, España

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En la provincia de Teruel encontramos uno de los pueblos más sorprendentes de toda España. Integrado en el paisaje, su espectacular belleza le permite ser reconocido por muchos como el más bonito de nuestro país. Mientra paseamos por sus calles empedradas, podremos admirar sus casas, palacios, su castillo, la catedral o sus murallas perfectamente conservadas.

Las callecitas estrechas que recorren todo el pueblo terminan en su gran mayoría en los barrancos sobre los que se asienta. El peculiar color de todas las construcciones dotan al entorno de una gran belleza.

– Vernazza, Italia

Vernazza

Este pueblo es un verdadero paraíso situado en las Cinco Tierras («Cinque Terre», en italiano), en la zona noroeste de Italia, en plena costa Ligura. Vernazza es uno de los cinco pueblos que forman la Provincia de La Spezia y llama la atención por su increíble belleza y el fascinante paisaje que ofrece a todos los que se animan a descubrir esta localidad.

El pueblo ofrece un contraste único, el que forman el Mar de Liguria y la cadena montañosa de los Alpes Apuanos. Vernazza se encuentra situado sobre un pequeño promontorio que se inclina sobre el mar, por lo que realmente da la sensación de estar justo en medio del mismo. Es un enclave único en el que disfrutar de una enorme tranquilidad y la impresionante belleza de todo el entorno, así como del azul intenso de sus aguas.

– Hvar, Croacia

Hvar

Este pequeño pueblo, situado en la isla de Hvar, es un lugar perfecto para un viaje romántico. La enorme belleza del entorno y la tranquilidad que se respira invita a pasear por el puerto y disfrutar a la luz de la luna y con la tranquilidad del mar de una cena exquisita en algunos de los restaurantes que ofrece a los visitantes. La rica historia que contempla a la isla, le hace aún más interesante. No puedes dejar de visitar su gran plaza de losas blancas, la catedral de San Esteban y su espectacular teatro público (el más antiguo de Europa). En sus calles se mezcla lo más tradicional con lo más sofisticado.

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