Las estaciones de tren más bonitas de Europa

Las estaciones de tren fueron fundamentales para el desarrollo industrial y urbanístico durante el siglo XIX. Durante años tuvieron una gran importancia, hasta que a mediados del siglo pasado perdieron parte de su importancia. Sin embargo, con el desarrollo del servicio ferroviario suburbanos en muchas ciudades y la aparición de los trenes de alta velocidad, el sector ferroviario ha experimentado un gran auge en los últimos años. Esto ha provocado que muchas estaciones se modernicen y añadan nuevos elementos arquitectónicos.

Con la llegada del verano, las estaciones ferroviarias marcan el comienzo de las vacaciones para muchos viajeros. A pesar de ello, por lo general suelen ser sitios aburridos y que obligan a largas esperas, por lo que no suelen gustar demasiado. Sin embargo, en algunas ciudades estos edificios se convierten en verdaderos monumentos en los que se combina la más fina arquitectura con una rica historia. Situadas en algunas de las ciudades más importantes, todas ellas merecen una visita. Las siguiente son algunas de las estaciones de tren más bonitas de Europa:

– Estación Central de Ámberes, Bélgica

No es de extrañar que una de las ciudades con más encanto y conocida por su riqueza arquitectónica cuente con una de las estaciones más bellas del viejo continente. Construida hace 107 años, es un claro ejemplo de la maestría belga en las artes y la arquitectura. Destaca también por ser una de las más grandes del mundo.

– Gare du Nord, París, Francia

Situada en la ciudad del amor, la Estación de París Norte es una de las mayores del mundo con casi 190 millones de pasajeros anuales. Con casi 150 años de historia a sus espaldas, destaca por su imponente presencia y las 23 estatuas situadas en la fachada que representan a cada a cada una de las ciudades con las que une París. El edificio fue diseñado por el arquitecto francés Jaques Hittorff y su popularidad es tal que ha sido utilizada como escenario en conocidas películas como «El Código Da Vinci», «El caso Bourne» o «Ocean’s Twelve».

– Estación de Atocha, Madrid

Inaugurada en 1889, fue remodelada entre 1985 y 1992 por el conocido arquitecto Rafael Moneo. En su interior podemos encontrar un extraordinario jardín tropical de 4.000 metros cuadrados, con palmeras, plantas exóticas y estanques con tortugas. En sus instalaciones encontramos cafés, tiendas y todo tipo de comodidades para que la espera se haga más amena a los viajeros. Sin duda, una de las estaciones con más encanto de todo el mundo.

– Estación central de Liepzig, Alemania

Denominada la «Catedral del Progreso» cuando fue inaugurada en 1915, es parte fundamental de la historia del país en el último siglo. Puede que sorprenda su espectacular tamaño para una ciudad de medio millón de habitantes, pero entre las dos guerras mundiales esta población fue la más rica de toda Alemania. Por ella transitaban gran parte de los trenes de mercancías que recorrían el país.

Cuenta con una superficie de 83.460 metros cuadrados y una impresionante fachada de 293 metros de largo. Actualmente, recibe más de 100.000 viajeros al día. De hecho, es una de las mayores estaciones de pasajeros del mundo, sólo superada por las estaciones de Nueva York y Chicago.

– La estación de Rossio, Lisboa (Portugal)

Una de las estaciones más bellas el mundo la encontramos en la capital portuguesa. Edificada a finales del siglo XIX, se ha ido renovando en sucesivas ocasiones. Diseñada por el arquitecto José Luís Monteiro, destaca por su fachada de estilo romántico que pueda llegar hacer pensar que estamos ante un palacio o un teatro. No menos llamativa es la profusa decoración que encontramos por toda la estación y que merece admirar como se merece.

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