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El Metro de Moscú, obra de arte subterránea

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Cuenta la leyenda que la línea circular del Metro de Moscú se originó a partir de una taza de café. Durante una reunión para planificar el metro de la ciudad, los ingenieros le presentaron a Stalin un mapa de las líneas radiales del metro. Mientras le explicaban el sistema, Satalin tomaba un poco de café en silencio. Cuando terminó, el dirigente ruso puso su taza de café sobre los planos de los ingenieros, y se levantó de la mesa sin decir nada…

Metro Moscú

Cuando los ingenieros levantaron la taza de café, descubrieron la magia de Stalin. Un anillo circular de color marrón definía la línea que faltaba para completar el subterráneo de Moscú. Desde ese día, la línea circular de Moscú es de color marrón.

Os creáis o no la curiosa historia, es imposible hoy imaginar el metro de Moscú sin esta línea circular alrededor del centro de la ciudad. La línea sigue el Garden Ring, en el sur de la ciudad, siguiendo hasta el norte, conectando con todos los lugares interesantes de Moscú y todas sus estaciones. Sin embargo, como el resto del metro, la línea circular no es un simple medio de transporte, sino todo un monumento a la grandeza y el poder soviético.

Una de las grandes estaciones de la línea circular es la Kievskaya, en 1954, y coincidió con la unificación ruso-ucraniana de hace 300 años. Ofrece todo un espectáculo de arte, que se basa en la amistad entre los pueblos. Para poder leer los mosaicos se debe hacer desde la escalera mecánica que nos lleva a la estación. No os perdáis el retrato de un Lenin sonriendo al final del pasillo.

La siguiente parada de la línea es Krasnopresnenskaya, una estación dedicada a los acontecimientos revolucionarios que tuvieron lugar en esta parte de Moscú. Está revestida de mármol rojo y forrada con bajo-relieves de terracota, que muestran las revoluciones de 1905 y 1917.

Otra de las paradas que tenéis que visitar es Novoslobodskaya, una de las paradas más impresionantes del metro de Moscú, con una serie de vidrieras espectaculares. La estación termina en con un panel que representa una versión soviética de la Virgen y el Niño.

Komsomolskaya es el mejor lugar para terminar nuestro recorrido por la Línea Circular del Metro de Moscú, ya que representa la cima del imperio de Stalin, con sus clásicos elementos exagerados y exhuberantes. Detalles nacionalistas recuerdan a las iglesias ortodoxas, y a Pedro y Catalina la Grande. Paneles de oro muestran las grandes victorias del estado ruso, como la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial.

Sin duda que Mosú tiene verdaderas obras de arte escondidas en el Metro de la ciudad.

Imagen de wikipedia

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Categorías: General, Turismo cultural