Arequipa, donde conviven la naturaleza más rica y patrimonio cultural

Perú es un país que cuenta con innumerables atractivos turísticos, debido a su cultura e historia, la belleza de su geografía, sus playas y gastronomía. Tienen especial importancia en el país los monumentos arqueológicos, que superan los cien mil. Es un destino perfecto para disfrutar observando de cerca sus ciudades coloniales y sus paisajes, pero también del turismo de aventura y de playa.

Uno de los mejores ejemplos de la gran riqueza de patrimonio cultural y la naturaleza más rica que recorre el país es Arequipa, que es un lugar que maravilla por su deslumbrante belleza.

Construida en un fértil valle a los pies del volcán Misti, es una de las ciudades más hermosas de Perú. Ya sea por su riqueza cultural, o por el blanco resplandeciente a la luz del sol de los sillares de piedra volcánica con los que están construidos la mayoría de los edificios coloniales de la ciudad, pero la realidad es que la belleza de Arequipa no deja a nadie indiferente, e impregna incluso a sus habitantes, que saben disfrutar de las cosas buenas de la vida.

Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, su centro histórico sorprende por el gran número de lugares de interés, como puede ser el Monasterio de Santa Catalina, uno de los edificios religiosos más maravillosos de Perú. Ocupa una superficie de 20.000 km2, lo que nos puede hacer una idea de lo descomunal de su tamaño. En su interior es como si conviviera una ciudad, con calles extrañas, pequeña plazas llenas de árboles y bellos patios. Es una visita ineludible para los amantes del arte y, también, de la fotografía, por su gran atractivo visual.

Otros lugares que captarán nuestra atención rápidamente son la Plaza de Armas y la Catedral de estilo neoclásico; el pintoresco barrio de San Lázaro, el más antiguo de la ciudad, caracterizado por sus callejuelas y pequeñas plazas que dan paso a amplias casas; la Iglesia y los Claustros de La Compañía, representativo de la arquitectura religiosa del siglo XVII; o la Plaza de Yanahuara, donde se encuentra la iglesia de San Juan Bautista, una de las más importantes de la ciudad.

Arequipa destaca también por su deliciosa gastronomía. No en vano, es una de las más prestigiosas del país, y puede disfrutar de ella en las conocidas picanterías, restaurantes tradicionales con cocinas de leña. En la mesa arequipeña no puede faltar el rocoto relleno (rocoto horneado relleno de picadillo  de carne, especias, queso, huevo y leche), el caldo blanco (sopa de lomos de cordero, papa, choclo, garbanzo, chuño y especias), o el adobo arequipeño (carne de cerdo adobada con chicha y especias, cocida a la olla). Para finalizar, un delicioso postre, queso helado arequipeño realizado a base de leche fresca.

La naturaleza es una de las grandes protagonistas de Arequipa, de ahí que sea punto de salida de numerosas excursiones. Seguramente, la más conocida sea la excursión al Valle y el Cañón del Colca, donde se combinan riquezas naturales e historia viva y al tiempo que puedan practicarse deportes de aventura como canotaje, andinismo, senderismo, bicicleta de montaña, caminatas, etc.

Otra visita indiscutible nos lleva a la Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca, donde el paisaje de volcanes, ríos, salinas y caprichosas formaciones rocosas es simplemente alucinante. Por su parte, el Valle de Cotahuasi alberga una gran biodiversidad y variedad paisajística que nos lleva a descubrir lugares como los nevados Coropuna y Solimana, la catarata de Sipia y sus aguas termales, y el cañón de Cotahuasi. No podemos terminar sin destacar el Santuario Nacional Lagunas de mejía, humedal que alberga ocho hábitats diferentes y es punto estratégico para más de 200 especies de aves migratorias.

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