Varsovia: turismo e historia

Licencia CC/atribución Héctor Rodríguez


Varsovia es una de las principales capitales de Europa Central y la ciudad más visitada de Polonia. Aunque su origen es medieval, lo que el viajero va a visitar es una ciudad construida tras la Segunda Guerra Mundial. Lo cierto es que una visita a Varsovia puede variar mucho según los ojos con que se mire.

Para un viajero despreocupado, Varsovia es una ciudad ordenada y limpia, con calles llanas y amplias por donde pasear con facilidad. Podrá distinguir dos partes bien diferenciadas, la Ciudad Vieja -Stare Miasto- y la Ciudad Nueva -Nowe Miasto-. La Ciudad Vieja está compuesta por calles más pequeñas, casas bajas de colores típicas, placitas, arcos y puentes, como si fuera un cuento. La Ciudad Vieja son calles grandes, con una arquitectura urbana funcional próxima a la soviética, donde destaca el regalo que Stalin hizo a la ciudad, el Palacio de la Cultura y las Ciencias. Destacan las iglesias que hay por toda la ciudad -el pueblo polaco es profundamente religioso- y su visita será más interesante si viaja en Semana Santa. También podrá visitar el Palacio Real, los museos, los parques… En invierno quizás pase un poco de frío ya que la temperatura media no supera los 0º, pero en verano la visita puede ser más agradable ya que apenas superan los 20ºC.

Varsovia, sin embargo, posee un atractivo histórico para aquellos que miren con otros ojos. Ante todo hay que situarse en una ciudad que fue totalmente arrasada y de la que apenas un 15% de los edificios quedaron en pie, en una época histórica en la que se calculan 800.000 varsovitas víctimas de la guerra, de los cuales más de 200.000 eran judíos, sin contar los que salían en tren diariamente desde el Gueto de Varsovia para morir en el campo de concentración -se calcula 310.000-. Hoy hay un monumento con miles de nombres en el lugar desde donde partía dicho tren. Y está la cárcel de Pawiak, cuyos restos albergan hoy día un museo que recoge testimonios escalofriantes. Y hay un un trozo de muro del gueto que construyeron los alemanes para cercar a los judíos y en el que se produjo el primer levantamiento contra los nazis. Y si todo esto le parece poco puede hacer una escursión hasta Crakovia donde podrá visitar el campo de concentración de Auswitch.

Por lo demás, comer es barato y la comida está muy buena, no deje de probar los pierogi, el vodka, el bigos o los guisos típicos. El alojamiento, el viaje, las compras y el resto de visitas tiene precios similares al resto de capitales europeas aunque no puede olvidar cambiar la moneda: a pesar de formar parte de la Unión Europea ellos aún cuentan en zlotis.

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