Saarburg, una encantadora villa alemana con cascada de 20 metros

En el distrito de Tréveris-Saarburg, en el land de Renania-Palatinado, y a tan sólo unos 30 kilómetros de la frontera francesa y 20 de la frontera con Luxemburgo, se encuentra esta encantadora ciudad alemana que nos sorprenderá por su belleza y lo acogedora que resulta.

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Esta pequeña villa medieval crece a orillas del río Sarre, en un idílico entorno natural rodeado de colinas. Saarburg nos recibe con coloridas casitas de pescadores de pocas plantas, cada una de ellas marcadas con las iniciales de quién las construyó, su mujer y el escudo que representaba a su gremio o profesión. Otro de los atractivos que ofrece al visitante es el arroyo Leukbach que la atraviesa, dividiendo a la ciudad en dos mitades. De ahí que nos encontremos con numerosos pequeños puentes que permiten proseguir nuestra ruta por sus estrechas y empedradas calles.

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Aunque más pequeña, su estructura nos recuerda al de otras ciudades europeas, también atravesadas por ríos y arroyos. De ahí que se haya hecho merecedora al sobrenombre de «Pequeña Venecia».

Pero, sin duda, lo más sorprendente es la impresionante cascada de viente metros de altura que genera el arroyo Leukbach en el medio de la ciudad. El conjunto que forma con los restos de las murallas y las casas es realmente atractivo, por lo que seguramente ya estarás deseando visitar esta ciudad de tan sólo 6.500 habitantes. Además, la fuerza de esta cascada permite mover las aspas de un antiguo molino, que sin duda merece ver en directo.

La historia de esta ciudad medieval va ligada a la construcción de su castillo, hoy en día en ruinas, en el año 964 por el conde Sigfrido de Luxemburgo. Actualmente, estamos en una región que depende mucho del vino, de estamos en una importante zona vinícola. De ahí, que al turista se le ofrezcan visitar los viñedos y bodegas de la zona, así como realizar catas. El entorno es perfecto también para realizar rutas de senderismo y en bici.

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Otro de los aspectos que nos sorprenderá en nuestra visita es la gran tranquilidad que se respira siempre y lo abierta es la gente, por lo que nos sentiremos como en nuestra casa. También podemos visitar la iglesia , el ayuntamiento, las Torres Kauten, y disfrutar de la gastronomía local en los restaurantes que encontraremos sobre todo en la plaza principal. Por último, destacar las increíbles vistas panorámicas que nos ofrece Shcleif.

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