Un paseo por Múnich

Decir Múnich y hablar solo del Oktoberfest es decir muy poco. Aparte de su maravillosa cerveza, sin duda la mejor del mundo, esta ciudad es mucho más. En este artículo tratremos qué es lo que tiene Múnich que hace que siempre quieras volver allí, ¡sin tener en cuenta la birra!

Decir Múnich es decir ciudad tradicional y apacible, de anchas calles, mucho ambiente tanto diurno como nocturno, y dónde cualquier turista parrece comprobar, un tanto asombrado, que los alemanes no son tan altos como nos decían nuestros abuelos, y que todo la tradición bávara está aún muy viva y que ésta está muy relacionada con los Biergarten o jardines de la cerveza, y con un toque religioso católico tradicional que le hace diferente a la protestante Alemania.

La oferta cultural también es abundante, centrada en una rica oferta operística en su Teatro Nacional de Opera situado en el corazón de la ciudad. Cabe destacar el centro neurálgico ocupado por la bella Marienplatz de estilo neogótico tan típico de las tierras germánicas, donde se encuentra el Ayuntamiento y en la que se celebra el Mercado Navideño, la fiesta más importante de Múnich después de la Oktoberfest.

Por supuesto no hay que perderse el Estadio Olimpico, construido a propósito de los JJOO de 1972, una auténtica obra maestra de la ingeniería, así como tampoco la archiconocida Fraeunkirche, catedral de la ciudad en las que destacan sus dos columnas de 99 metros coronadas en dos cúpulas bulbiformes. Construida en 1488, merece la pena un peseo por el interior de la iglesia y subir a la torres para ver la cuidad entera.

Allí podrás ver cosas como el Alliance Arena, otro desafío arquitectónico convertido en estadio de eventos deportivos, la Residenz un palacete que mezcla renancentismo, barroco, rococó y neoclásico pues estuvo haciéndose cinco siglos, y aunque había casi prometido no hablar de cerveza, desde allí también podrás ver la Hofbräuhaus, la cervecería más grande del planeta, donde las jarras de litro se beben por doquier, los músicos vestidos de tiroleses tocan música tradicional y los camareros reparten 10.000 litros de cerveza diaria.

Un montón de lugares y acontecimientos que convierten a Múnich en mucho más que una fiesta de la cerveza, en una de las ciudades más recomendables y divertidas de Europa.

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