Guía de viajes de Tallin

Frente al mar Báltico está este pequeño paraíso, con un castillo medieval, casas multicolores, una preciosa plaza mayor que fue inicialmente un mercado y un vida nocturna que tiene fama. No te la pierdas.

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adm834ha
jueves, 8 enero, 2009

Tallín significa fuerte danés en estonio, como recuerdo de su fundación por vikingos a principios del siglo XIII. Desde entonces ha estado casi siempre bajo una fuerza extranjera, un hecho que se refleja en la mezcla de culturas que se percibe en todo recorrido por sus calles. Tal vez en esto radica el encanto de esta ciudad, que a veces parece escandinava, alemana, rusa o finlandesa.

El lugar de obligada visita y donde se concentran la mayoría de turistas es en el casco antiguo, declarado patrimonio cultural de la humanidad. Sin embargo si va, no puede dejar de darse una pasada por Pirita, al borde del mar, donde se concentran buenas playas urbanas y románticas ruinas de monasterios góticos como el de Santa Brigida, que Iván el Terrible intentó arrasar en 1577.

¿Qué visitar?
Kadriorg, que en estonio significa “El Valle de Catalina” está a 2 km del centro, el zar Pedro I el Grande construyó una ciudad de estilo neoclásico que le dedicó a su esposa Catalina. El palacio principal alberga ahora el Museo Nacional de Arte Extranjero.

Para la vida nocturna la oferta es variada. La Ópera Nacional Estonia y el Palacio de Conciertos de Estonia ofrecen excelentes repertorios para los amantes de la música clásica. También en la plaza mayor se encuentran bares de rock y cafés calmados y con variedad de bocadillos.

El viejo Tallín está compuesto en realidad por dos ciudades muy diferentes. En lo alto de la colina se encuentra Toompea,  un castillo ciudadela donde residían caballeros y obispos y que conserva un ambiente medieval.  Dentro de la fortaleza se encuentra el parlamento y por fuera la ciudad es una multiplicidad de edificios y de casas multicolores.

No se pierda:

  • La Catedral rusa dedicada a Alexander Nevsky con sus características cúpulas en forma de cebolla.
  • Para acceder a la ciudad baja, lo mejor es atravesar la puerta de Pikk Jalg de su bien conservado recinto amurallado. Se puede recorrer el perímetro por fuera y por dentro, y visitar sus 19 torres convertidas en museos. También puedes alquilar un bote de remos y pasear por el fosoo subir al camino entre las torres Nunne y Kuldjala.
  • Raekoja Plats: una enorme plaza ligeramente inclinada que comenzó como mercado para acabar siendo el centro  de todo Estonia. Al sur destaca el elegante edificio gótico del Ayuntamiento. Del tejado llama la atención un grupo de gárgolas en forma de dragón y su veleta que tiene la forma de un personaje medieval que no es otro que Vana Toomas, un popular mercenario que ha terminado formando parte del emblema de la ciudad.
  • Tristan & Isolda ofrece ofrece  12 tipos de cafés recién molidos con música de jazz de fondo.
  • A 7 km del centro de Riga está el Museo al Aire Libre de Rocca al Mare, donde se han reconstruido en un inmenso parque al borde del mar, edificios de las diferentes regiones del país, reproduciendo el ambiente que los rodeaba. Así, en menos de tres horas, verás lo mejor de Estonia sin salir de la capital. Se llega fácilmente en autobús desde el centro.

¿Cómo llegar?
SAS con Estonian Air tienen vuelos . El aeropuerto de Lennujaam está a 2 km del centro.  Otra opción es ir hasta Helsinki con Finnair y desde allí Silja Line, tiene varios servicios de barco diarios (80 minutos) .

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