Guía de viajes de Hallstatt en Austria

Aún recuerdo con cariño la maravillosa y pintoresca ciudad de Hallstatt, un precioso rincón en Austria, un auténtico destino de cuento de hadas. Rodeada de un paisaje maravilloso e idílico, es una pequeña ciudad que se puede recorrer en apenas quince minutos. Aún recuerdo las vistas junto al lago, las montañas cubiertas de nieve, y el color pastel de sus casas, casi derramadas en las aguas.

Guía de viajes de Hallstatt en Austria

La primera de las rutas que podéis hacer en Hallstatt es desde el lago hasta las minas de sal que hay en la cima de la ciudad. A medida que váis subiendo tendréis unas vistas increíbles del pueblo, las montañas y el lago. No olvidaros de la cámara fotográfica en este recorrido.

La mina de sal cierra entre los meses de noviembre a abril. Podéis tomar un funicular para llegar y visitar, vestidos de mineros, este rincón. Adentraros en los túneles y cavernas de estas minas de sal que ya funcionaban en el Neolítico y la Edad del Bronce.

Como lo que queremos es disfrutar del paisaje de Hallastatt, salimos de las minas, y descubrimos la elegante y encantadora Capilla Bone de Hallstatt, que data del siglo XII. Es pequeña, pero alberga en su interior más de 600 cráneos de muertos enterrados en el antiguo cementerio de la iglesia. Esta práctica continuó hasta 1960, cuando la iglesia católica comenzó a permitir la cremación. Resulta increíble estar en esta sala de los huesos.

Si queréis alojaros en un lugar tradicional, que llegó a ser primero una mina de sal y más tarde una fábrica de cerveza desde 1504 a 1917, quedaros a dormir en Braugasthof Hallstatt, que está a cargo de la familia Lobissier. Si os alojáis aquí haréis un maravilloso viaje en el tiempo, ya que la casa es tradicional, la típica estampa de las pequeñas casas austríacas.

Sin duda, Hallstatt no deja indiferente a nadie. Yo aún la recuerdo cada vez que enseño con orgullo las fotografías de este rincón, quizás de los más bonitos que os hayáis podido encontrar nunca. Hallstatt es una verdadera postal alpina, una imagen que nunca se os olvidará, entre montañas, casitas de colores y un precioso lago.

Foto Vía John Irving Dillon

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