Fue aquí, en la Transilvania rumana, donde nació Drácula. No tengáis miedo, en este viaje nadie os va a chupar la sangre. Rumanía es mucho más que el ambiente que siempre nos pintaron de su personaje más ilustre. ¿Os venís a conocer la Transilvania?

Tras su recuperación económica de los últimos años, Rumanía es otro país bien distinto. Fue durante la terrible dictadura de Ceaucescu cuando el país se vi envuelto en la mediocridad y el terror. Una vez derrocado el dictador, el siglo XXI ha convertido a Rumanía en uno de los destinos turísticos más interesantes de la Europa del Este.
El primer lugar que deberíais visitar sería Bucarest, su capital. Hubo un tiempo en que se la comparó con París, pero tras el régimen de Ceaucescu la ciudad ya no es lo que era. Muchos edificios históricos fueron derribados, por lo que ahora lo mejor es pasear un día por ella y dejarnos llevar por el ambiente mágico que la envolvió una época.
Si tenéis algo más de tiempo, resultaría muy interesante alquilar un coche y dirigirse a la zona de los Cárpatos, que cuenta con un paisaje de cuento de hadas. La ruta os llevará a través de montañas, pueblos pintorescos, barrancos y cascadas. Llevaros vuestra cámara de fotos porque será fantástico.
Y por supuesto, si estamos en la Transilvania, no podemos irnos sin hacer una visita al Castillo de Bran, la fastuosa residencia de Drácula. En realidad todo forma parte de la imaginación de Bram Stoker, porque aquí no vivió nadie llamado Drácula, sino Vlad Tepes, monarca de la Transilvania conocido con el terrorífico nombre de Vlad el Empalador. Ya podéis imaginar cómo acababa con sus víctimas…
La maravillosa Transilvania rumana, llena de encanto, magia y misterio. No os asustéis, simplemente disfrutar de una aventura real en un paisaje casi de ficción.
Por: Jose Manuel Vargas
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