Estambul es una ciudad preciosa, una de los lugares más impresionantes de toda Turquía. Es además una ciudad de contrastes, donde los Starbuck’s se mezclan con la otra parte de la ciudad, los restaurantes, la historia que sigue viva en las calles más alejadas del centro de Estambul.

La plaza de Taksim es la zona principal del moderno Estambul, desde donde por la noche, se puede pasear por la calle de Istiqlal, que acaba conduciendo al barrio de Beyoglu, lleno de ambiente y bullicio. En Estambul, la implantación del mundo europeo está presente en Levent, el distrito financiero, en el metro… Pero a la vez, las vistas sobre el Bósforo y los puentes colgantes que unen Asia y Europa (de hecho, Estambul es la única ciudad del mundo situada entre dos continentes), el sabor de un té en las callejuelas de Ortakoy o el aroma de especias que embriaga al visitante de los muelles de Eminonu nos recuerdan esa otra Estambul lleno de historia.
Una historia que puedes recorrer desde el tranvía que te muestra las murallas de Justiniano, pasando por el pasado otomano de Sultanahmet. No hay duda de que esta combinación convierte Estambul en un lugar muy especial, una fusión de pasado y presente, Oriente y Occidente muy especial.
Alguno de los puntos que no puedes dejar de visitar son el templo de Santa Sofía o la mezquita de Ortaköy. El Museo de Arte Moderno es otro de los puntos clave y se encuentra en el distrito de Kalakoy. Pasa por la cafetería y fíjate en los programas de jazz y cine que de vez en cuando son realmente sorprendentes.

Por: Maria Duque
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