La Rioja tiene mucho que ofrecer: paisajes impresionantes, arte, historia, cultura… Pero una forma muy interesante de viajar es hacerlo a la vez que disfrutamos de la oferta gastronómica de los lugares que visitamos. Y si viajamos a La Rioja, algo que no podemos dejar de apreciar es el vino de esta zona.

¿Cómo llegar a La Rioja?
En coche, tomando la Ap-68, podemos atravesar toda La Rioja desde Haro hasta Alfaro. Además, Renfe conecta diferentes poblaciones de La Rioja con distintos puntos del país. Por otra parte, Air Nostrum tiene vuelos que conectan en aeropuerto de Logroño con Madrid o Barcelona.
¿Qué comer?
Como estamos hablando de una escapada gastronómica, merece la pena comentar qué podemos comer aquí. Cardo, borraja, patatas y otras verduras abren las comidas. Pero después, llegan los segundos platos, patatas a la riojana, callos, lechecillas, bacalao… La verdad es que todos los platos son realmente deliciosos. Torrijas y fardelejos son algunos de los postres más deliciosos.
Eso sí, siempre regados con un buen vino, que es una de las señas de identidad de esta tierra.
¿Qué ver?
Una actividad muy interesante es el vuelo en globo aerostático sobre los viñedos de Haro, que dura en torno a una hora, en el que además se puede disfrutar de un almuerzo, de cava riojano y de un diploma en el que se certifica el bautismo aéreo.
Por cierto, que merece la pena hacer una parada en el Balneario de Arnedillo, un complejo en el que hay dos hoteles y un balneario con termas romanas, una piscina de olas… Sin duda, una visita que merece mucho la pena.
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Por: Maria Duque
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